sábado, 5 de octubre de 2024

Nunca 3

Creyendo y cayendo, todo se disuelve. Pero hace grumos el pensarte. Se vuelve distante y es solo responder un mensaje. Si estas en mi mente. Tengo tu piel y tus caricias todavía agotándose, reflejando todo lo que sos. En mí. Creyendo y  cayendo, vuelvo a este intento. Pero presiento el dolor y finalmente: duele. 

¿Cómo puede generar tanta ansiedad? No debería ser así, el amor. Entonces no es amor. Es solo obsesión. Creyendo y cayendo, otra vez me vuelvo al reloj para ver si estas, si respondes. Hablándote por todos los medios. Desde mi mente, a los nervios de ver si estas en el whatsapp, en el Instagram o a la vuelta de la esquina quizás sea más fácil encontrarte.

…

(ok me acabas de responder y me quedé sin poesía)

…

Cruzarte de repente y sentir que un hilo nos unió. Cruzarte otra vez y ver que el hilo todavía quería sujetarnos fuerte. Cruzarte una vez más y ya estar enredados con el hilo apretándonos.

…

Nunca 2

Otra vez vos.

Tanto quise la casualidad. Que quiso lo casual. Y fue causal el río que nos unió.

Otra vez.

Vos.

Y un misterio que ya resolvimos pareciera tener secretos nuevos.

Pero este juego de espías no es real.

Solo vernos. Y todo eso que sucede internamente. Muchas palabras untadas en deseo. Y silencio.

Miradas. Cercanía. Solo eso. Uno al lado del otro. Y ganas de pegarnos. Untarnos los pensamientos en la piel.

Decirnos cosas al oído. Sentirnos las manos transpiradas de agarrarse fuerte.

Nos imaginé volviendo en taxi. Tocándonos. Cada uno a su casa luego. Pero dejando el placer en un viaje compartido al barrio.

¿Che compartimos el taxi?

Nunca

 Cada segundo que pasa, las imágenes en mi mente se resumen en pensamientos.

Se desarrollan ideas o preguntas que no tienen respuestas.

Y se disuelven, pasan de largo…

Imágenes, rostros, personas.

Situaciones.

Las revivo. 

Siempre en mi mente. 

Y el corazón mira, mientras come unos pochoclos dulces.

Me da risa la situación que acabo de describir.

Los ojos queriendo llorar, queriendo reír.

Tus ojos me miran de nuevo. En mi mente. Siempre en mi mente.

El corazón se queda dormido, se aburrió de la película. Y la mente se quedó sin guion.

En un bucle.

Mis días.

Son míos.

¿Son míos?

Respiro.

Se callan las voces.

Inclino la cabeza. 

Entrecierro los ojos. 

Cambia la perspectiva…

¿Cambia la perspectiva?

¿De qué?

De todo.

De cómo me ilusiono. Como una niña.

Los ojos quieren llorar.

La sensibilidad inunda la mente y la gotera moja al corazón. Pero este abre el paraguas. Y sigue comiendo pochoclos.

Ja.

Creo que el amor propio lo tiene contento. Al corazoncito.

Se la re banca el corazón.

Se mojan los ojos. Solo eso.

El cielo nubla.

El sol. 

¿Saldrá acaso más tarde? 

¿Más temprano?

Que salga el sol.

Que haga lo que quiera. Mira si lo voy a apurar.

Como te apure a vos…

Te descubrí corazón.

Elegiste mal.

¿Elegiste mal?

Nunca.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Existir 3

 Los instantes abruman.                                                                                                                 La lluvia cae sin cesar. O con Cesar. Que sube el pulgar y por hoy te deja vivir. 

Mi visión sobre este monitor lleno de brillo, que hoy ve, lee, resuelve y dispone a corregir algunas palabras equívocas…                                                                                                                                                                                      

Tu imagen en mi mente totalmente distorsionada.                                                                        Ya no sé quien sos. 

Mi corazón contento por la fruta que desayuna…                                                                        ¿Quién diría que un kiwi, una manzana y el jugo de medio pomelo pueden ser tan enriquecedores al alma?

Vuelvo a pensar en vos. ¿Por qué lo hago?                                                                                No sé. Siempre que lo hago tu piel tiene un tinte rosado, casi rojo. 

Tu piel…                                                                                                                                        Tu piel.

Fue todo una dulce ilusión. Difusa. De ensueño. Desgarrador sueño. En el que despierto y no es verdad. No es verdad que me amas como en mi sueño. Que me abrazas. Me besas. Como en mis sueños. 

O quizás si es real pero decidí que no lo sea porque quiero aprender a merecer más. Más que un revolcón embriagado. Que me deja manoseado el corazón. Que me mira y me pregunta ¿valió? ¿Te gustó? ¿Era lo que querías?

Escribo y grabo con la placa de sonido el sonido de la lluvia y mis dedos en el teclado escribiéndote. Describiendo lo que me pasa.

Vuelvo siempre a pensar en vos, aunque el objeto de mi pensamiento se va modificando de a poco. Poquito a poco vas yéndote. O quedándote. 

No quisiera interrumpir el sonido de la lluvia, pero igual lo hace una bocina. Y yo quiero seguir escribiendo.

A cerca de vos.                                                                                                                              Acerca de mí.

De nosotros.                                                                                                                                  De lo que fue.

Más que nada de lo quedó en mí.                                                                                                Lo que dejaste en mí: tu piel.

Lo que dejaste en mí: un beso apasionado, a mi tonto parecer.                                                  Lo que dejaste en mí: pensarte y saber que no es amor.                                                                                                               

O quizás sí. Pero ¿a quién preguntarle? ¿A Dios? Para Dios todo es amor.                                Entonces sí. Fue amor. Como dijo Fito y luego cantó Fabi. Como a veces me dijo Gabriel: a veces con el amor no alcanza. 

¿Y mi amor? A veces pienso que no te di ni un gramo de lo que soy.                                          Te di la ilusión de algo. Algo que no fue real. 

Pero ¿y si fue lo más real que hayamos tenido? Al final del camino y mirando en retrospectiva la vida, seguramente se va a haber sentido bastante real. Cada momento. Hasta aquellos que quisimos borrar.

A veces hago eso. Me adelanto y hago de cuenta que ya viví mi vida. Y vuelvo al presente. Y la vivo con más alegría. No intensidad. Sino gozo. Alegría de estar viva. 

Vuelve un estado de melancolía que quisiera evitar hasta que se desvanezca por completo y para siempre. 

Disfruto a mi amigo Horacio y los perritos que pasea.                                                                  Y pienso, algún día voy a recordar todo esto. Quizás esta plaza cambie. O quizás se mantenga intacta y pueda revivir los momentos. 

Y así me pasa con todo. 

Otra cosa que hago es, hacer de cuenta que viajo del futuro hacia mi presente. Como si me estuviera por ir de este planeta ya. Y me dijeran, te vamos a dejar volver media hora, o unos minutos, o un día. No lo sé con exactitud eso. Porque cuando lo hago y vuelvo y me encuentro en mi presente. Sea cual sea. Lo valoro mucho más. Y quizás estoy haciendo algo insignificante. Pero cobra un valor repentino hermoso. Hago eso sobre todo cuando siento que la vida es aburrida. Me inyecto un poco de ¿Cómo decirlo?: magia.

sábado, 3 de agosto de 2024

Una y otra vez

Risueño el cuento que nos contamos una y otra vez.

Y las velas que prendimos una y otra vez para conocernos, con hábito y con paciencia.

Sabiendo una y otra vez que no hay tormenta que dure un ocho perezoso.

Así, una y otra vez, las bifurcaciones del camino se preceden, como si fuese una especie de competencia.

Una y otra vez el liderazgo cae por su propio peso.

La escuela de la que salimos lo sabe y quiénes levantaban la voz, solo afirmaban su naturaleza irascible y volcánica.

Perfecto una y otra vez.

Son los tiempos de Dios, que una y otra vez, nos ponen en un lugar vulnerable y nos recuerdan que no hay separación y por eso hay que evitar la ofensa al propio ser.

Como si el cantar de un pájaro no fuera suficiente para callar los malos pensamientos, que una y otra vez deben ser silenciados con el amor y la poderosa presencia de Dios.

Como si ver una ballena asomarse a la superficie no fuera suficiente para entender la inmensidad inconmensurable de la vida en la Tierra.

Y una y otra vez seguimos en la rueda, pero si nos detenemos y nos volvemos uno con el todo, dejando a un lado la dualidad, abrazando ese intento de separación para ser amor profunda y omnímodamente.

miércoles, 17 de julio de 2024

Instante hermoso

La vida, la vida es.

¿Qué es?

Un instante hermoso.

Cualquier buen recuerdo.

Mi mente conectada a mi corazón.

Tu voz en el contestador, quizás también al oído tu voz.

El abecedario y saber cosas.

Meneo la cabeza, escucho una buena canción.

No querer irse.

La adrenalina.

Ese instante tan hermoso.

lunes, 15 de abril de 2024

"Así, de repente"

 De repente alojamos sentir

en un pequeño hueco aislado

nos besamos tiernamente

cada encuentro explotaba

por dentro y fuera 

nuestros cuerpos

habían colmado el éxtasis 

pero como repentina 

y fugaz empezó

así se fue...una noche

fue la última vez...