Si lo veo, que es muy, muy pero muy probable. Si lo veo, bueno, lo voy a besar un poco. Como si fuera un momento que quiero sentir. Pero que él se acerque. Que sea especial. Y la verdad es que no sé. Pensé en mostrarles mis canciones, después dije mejor no. Ahora creo que quizás lo haga. No lo sé.
De lo poco que puedo expresar acerca de todo lo que pasó es: me bloqueé, escuché solo lo que quería escuchar, lo demás lo rechacé. Y eso fue alimentando en mí una fantasía cruel. Ya que los eventos no condecían. Nada de lo que había escuchado coincidía con la realidad.
Empecé a frustrarme y a pasarla cada vez peor, caí al fondo del pozo, me quité la venda; y retomé mi vida.
Esa es la verdad de lo que pasó.
Cuando pienso en él se me aprietan los órganos internos y emanan un calor hacia la boca del estómago que me hace estremecer de miedo.
¿Cómo no ceder ante los nervios y el miedo?
Supongo que la respuesta es: estar presente en el momento presente.
No regalándome. No entregándome como si fuera una oferta.
No. Eso no más. Basta.
Intimar. Eso me gustaría. Pero de verdad.
Quiero algo real, entre tanta ilusión, quiero algo real.